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Hernia discal

Definición

Ocurre cuando todo o parte de un disco de la columna es forzado a pasar a través de una parte debilitada del disco. Esto ejerce presión sobre los nervios cercanos.

Ver también:

Núcleo pulposo herniado (desplazamiento de un disco)
Núcleo pulposo herniado (desplazamiento de un disco)

Nombres alternativos

Radiculopatía cervical; Hernia discal; Hernia de disco intervertebral; Radiculopatía lumbar; Prolapso de disco intervertebral; Disco roto; Hernia de disco

Causas, incidencia y factores de riesgo

Los huesos de la columna vertebral o vértebras corren espalda abajo, conectando el cráneo a la pelvis. Estos huesos protegen los nervios que salen del cerebro, bajan por la espalda, formando la médula espinal. Las raíces nerviosas son nervios grandes que se desprenden de la médula espinal y salen de la columna por entre cada vértebra.

  • Las vértebras de la columna están separadas por discos llenos de una sustancia suave y gelatinosa. Estos discos le suministran amortiguamiento a la columna vertebral y espacio entre las vértebras.
  • Estos discos se pueden herniar (salirse de su lugar) o romperse a causa de un trauma o esfuerzo. Cuando esto sucede, los nervios raquídeos pueden resultar comprimidos, ocasionando dolor, entumecimiento o debilidad.
  • La parte baja (región lumbar) de la columna es el área más común para una hernia de disco. Los discos cervicales (del cuello) resultan afectados en un 8% de las veces, mientras que los discos de la espalda alta y media (torácicos) rara vez están comprometidos.

El término radiculopatía se refiere a cualquier enfermedad que afecte las raíces nerviosas de la columna. Una hernia discal es una causa de radiculopatía (ciática).

La hernia discal ocurre con mayor frecuencia en los hombres de mediana edad y de edad avanzada, especialmente en aquéllos implicados en actividades físicas vigorosas. Otros factores de riesgo comprenden cualquier tipo de enfermedades congénitas que afecten el tamaño del conducto raquídeo lumbar.

Síntomas

El lumbago o el dolor de cuello pueden variar ampliamente. Puede sentirse como un hormigueo leve, dolor sordo o una sensación de ardor o pulsátil. En algunos casos, el dolor es tan intenso que usted es incapaz de moverse. También puede presentarse entumecimiento.

El dolor ocurre con mayor frecuencia en un lado del cuerpo.

  • Con una hernia de disco lumbar (parte baja de la espalda), usted puede tener dolor punzante en una parte de la pierna, la cadera o los glúteos, y entumecimiento en otras partes. Usted también puede experimentar sensaciones en la parte posterior de la pantorrilla o la planta del pie. La pierna afectada puede sentirse débil.
  • Con una hernia de disco cervical (cuello), usted puede tener dolor al mover el cuello, dolor profundo cerca o por encima del omóplato o dolor que se irradia a la parte superior del brazo, al antebrazo o, en raras ocasiones, a los dedos.

El dolor con frecuencia empieza lentamente y puede empeorar:

  • Después de estar de pie o estar sentado
  • Por la noche
  • Al estornudar, toser o reírse
  • Al doblarse hacia atrás o caminar más de unas cuantas yardas, sobre todo si es causado por estenosis raquídea

Usted también puede tener debilidad en ciertos músculos. Algunas veces, puede no notarlo hasta que el médico lo examina. En otros casos, notará que tiene dificultad para levantar su pierna o brazo, pararse en los dedos del pie en un lado, apretar fuertemente con una de sus manos u otros problemas.

El dolor, el entumecimiento o la debilidad con frecuencia desaparecerán o mejorarán mucho durante un período de semanas a meses.

Signos y exámenes

Un examen físico y los antecedentes de dolor pueden ser suficientes para diagnosticar una hernia discal. El médico practicará un examen neurológico para evaluar los reflejos musculares, la sensibilidad y la fuerza muscular. A menudo, el examen de la columna vertebral revela una disminución en la curvatura de la columna en el área afectada.

El dolor en la pierna que se presenta cuando usted se sienta en la mesa de exploración y levanta la pierna extendida generalmente sugiere la presencia de una hernia discal lumbar.

La prueba de compresión foraminal de Spurling se lleva a cabo para diagnosticar la radiculopatía cervical. Para esta prueba, usted dobla la cabeza hacia adelante y hacia los lados, mientras el médico aplica presión ligera hacia abajo sobre la parte superior de la cabeza. Por lo general, el aumento del dolor o del entumecimiento durante este examen es un signo de radiculopatía cervical.

EXÁMENES DIAGNÓSTICOS:

  • Se puede tomar una radiografía de columna vertebral para descartar otras causas de dolor cervical o de espalda. Sin embargo, no es posible diagnosticar una hernia de disco únicamente por medio de una radiografía de la columna.
  • Una resonancia magnética o una tomografía computarizada de la columna vertebral mostrarán la compresión del canal medular por parte de la hernia discal.
  • Se puede hacer una EMG para determinar exactamente cuál es la raíz o raíces nerviosas comprometidas.
  • También se puede practicar una prueba de velocidad de conducción nerviosa.
  • Se puede realizar una mielografía para determinar el tamaño y la localización de la hernia discal.

Tratamiento

El principal tratamiento para una hernia discal es un período corto de reposo con analgésicos y antinflamatorios seguidos de fisioterapia. La mayoría de las personas que siguen estos tratamientos se recuperarán y volverán a sus actividades normales. Un pequeño número de personas necesita un tratamiento adicional que puede incluir inyecciones de esteroides o cirugía.

MEDICAMENTOS

A las personas con una hernia de disco repentina, causada por algún tipo de lesión (como un accidente automovilístico o por levantar un objeto muy pesado), seguido inmediatamente de dolor agudo en la espalda y la pierna, se les administrarán analgésicos narcóticos y antinflamatorios no esteroides (AINES).

Si usted presenta espasmos en la espalda, por lo regular le administrarán relajantes musculares. En raras ocasiones, se pueden administrar esteroides, ya sea en píldora o directamente en la sangre por medio de una vía intravenosa (IV).

Los AINES se utilizan para controlar el dolor prolongado, pero los narcóticos se pueden administrar si el dolor no reacciona favorablemente a los antinflamatorios.

MODIFICACIONES DEL ESTILO DE VIDA

El ejercicio y la alimentación son cruciales para mejorar el dolor de espalda en pacientes con sobrepeso.

La fisioterapia es importante para casi todas las personas con enfermedad discal. Los terapeutas le explicarán a usted la forma de levantar objetos adecuadamente, caminar, vestirse y desempeñar otras actividades. Estos profesionales también trabajarán en el fortalecimiento de los músculos que ayudan a sostener la columna. Usted también aprenderá sobre la flexibilidad de la columna y de las piernas.

Ver también: cuidado de la espalda en la casa

INYECCIONES

Las inyecciones de esteroides en el área de la espalda donde se localiza la hernia discal pueden ayudar a controlar el dolor durante algunos meses. Estas inyecciones reducen la inflamación alrededor del disco y alivian muchos síntomas. Las inyecciones en la columna generalmente se aplican de manera ambulatoria, utilizando rayos X o una fluoroscopia para identificar el área donde se necesita dicha inyección.

CIRUGÍA:

La cirugía puede ser una opción para los pocos pacientes cuyos síntomas no desaparecen a pesar de otros tratamientos y el tiempo.

Ver también: discectomía

Pregúntele al médico cuáles son las mejores opciones de tratamiento para usted.

Grupos de apoyo

Expectativas (pronóstico)

La mayoría de las personas mejora con tratamiento farmacológico y sólo un pequeño porcentaje continúa sufriendo de dolor de espalda crónico aún después del tratamiento.

Pueden pasar de varios meses a un año o más para poder reanudar todas las actividades sin sentir dolor o tensión en la espalda. Es posible que las personas con ciertas ocupaciones que impliquen levantar objetos pesados o hacer esfuerzos con la espalda tengan que cambiar sus actividades laborales para evitar la lesión recurrente en esa parte.

Complicaciones

  • Dolor de espalda crónico
  • Pérdida del movimiento o de la sensibilidad en los pies o en las piernas
  • Pérdida de la función de la vejiga y de los intestinos
  • Lesión permanente de la médula espinal (muy poco común)

Situaciones que requieren asistencia médica

Consulte con el médico si:

  • Presenta dolor de espalda intenso y persistente
  • Experimenta algún entumecimiento, pérdida del movimiento, debilidad o cambios vesicales o intestinales

Prevención

Las prácticas seguras durante el trabajo y el juego, las técnicas apropiadas para levantar objetos y el control de peso pueden ayudar a prevenir las lesiones de espalda en algunas personas.

Algunos médicos recomiendan el uso de corsés de espalda para ayudar a brindar soporte a la columna vertebral. Dichos corsés pueden ayudar a prevenir lesiones en personas cuyo trabajo les exige que levanten objetos pesados. Sin embargo, el uso excesivo de estos dispositivos puede debilitar los músculos abdominales y de la espalda, empeorando el problema.

Referencias

Chou R, Huffman LH. Medications for acute and chronic low back pain: a review of the evidence for an American Pain Society/American College of Physicians clinical practice guideline. Ann Intern Med. 2007;147:505-514.

Chou R, Huffman LH. Nonpharmacologic therapies for acute and chronic low back pain: a review of the evidence for an American Pain Society/American College of Physicians clinical practice guideline. Ann Intern Med. 2007;147:492-504.

Chou R, Huffman LH. Diagnosis and treatment of low back pain: a review of the evidence for an American Pain Society/American College of Physicians clinical practice guideline. Ann Intern Med. 2007;147:478-491.

Chou R, Atlas SJ, Stanos SP, Rosenquist RW. Nonsurgical interventional therapies for low back pain: a review of the evidence for an American Pain Society clinical practice guideline. Spine. 2009;34(10):1078-93. Review.

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    Review Date: 5/25/2010

    Review By: A.D.A.M. Editorial Team: David Zieve, MD, MHA, and David R. Eltz. Previously reviewed by C. Benjamin Ma, MD, Assistant Professor, Chief, Sports Medicine and Shoulder Service, UCSF Dept of Orthopaedic Surgery (7/10/2009).

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